Fin de año, llega el día 13, se acercan las vacaciones de verano. ¿Adivina qué hará tu cliente pronto? ¡Viaja en auto con la familia! ¿Está todo en orden para salir a la carretera?
El receso de fin de año y las vacaciones de verano están cerca. Claramente diversos clientes de tu taller mecánico o centro automotriz estarán con sus autos en la carretera y este es el momento de proponerles que le realicen una revisión al auto antes del viaje, una excelente práctica para garantizar la seguridad y el buen funcionamiento del vehículo durante el trayecto.
Nadie quiere arruinar o retrasar su viaje debido a contratiempos con el vehículo. Para evitar una avería mecánica o el riesgo de sufrir un accidente, es importante programar una inspección antes de salir de viaje, especialmente si estás con tu familia o de viaje y tienes alguna inquietud sobre el estado del auto.
Tú, como mecánico cualificado que se preocupa por el buen estado del vehículo del cliente, eres el único profesional que puede evaluar y garantizar que el vehículo esté en condiciones ideales para salir a la carretera con seguridad.
La revisión de vehículos es fundamental para garantizar la seguridad de los ocupantes del vehículo. Revisar los sistemas de frenos, motor, dirección, suspensión y otros elementos ayuda a identificar posibles problemas o desgaste que podrían comprometer el desempeño del vehículo durante el viaje. Esto te permite corregir estos problemas antes de salir a la carretera, reduciendo el riesgo de accidentes o fallas mecánicas.
Cuando se realiza una revisión completa del auto, aumentas la confiabilidad del vehículo, permitiéndote diagnosticar y reparar anticipadamente posibles averías o problemas mecánicos, evitando molestias durante el viaje.
Sabiendo que el vehículo está en buenas condiciones y con menos probabilidades de presentar fallas en medio del camino, el cliente podrá viajar con mayor tranquilidad y seguridad.
Por lo tanto, revisar tu auto te ayudará a identificar y solucionar pequeños problemas antes de que se vuelvan grandes y más costosos de solucionar.
Si el cliente tiene dudas sobre si revisar o no, preséntale un ejemplo de presupuesto de gastos para cambiar la correa o reemplazar un retén comparado con el presupuesto estimado para reparar el daño causado por una correa desgastada que se rompió y “atropelló” las válvulas o la rectificación de la tapa de cilindros provocada por la falta de lubricación adecuada generada por la filtración de aceite.
Al identificar y corregir los problemas durante la revisión, podrás evitar gastos excesivos en el futuro. Por ejemplo, un cambio de aceite regular y la sustitución de filtros sucios pueden mejorar la eficiencia del motor y ahorrar combustible.
Una buena revisión debe inspeccionar algunos elementos básicos, tales como:
Sistema de refrigeración: si no se controla bien la temperatura de funcionamiento del motor, se puede producir un sobrecalentamiento y la junta de la tapa de cilindros será uno de los primeros elementos en fallar.
Lubricación: Además de comprobar el nivel y estado del aceite del motor, comprueba que no haya fugas. Reemplazar una junta, brida, sellado o retén será mucho más económico que reparar varios componentes afectados por la pérdida de la adecuada lubricación.
Filtros de combustible, aceite y aire: Los fluidos como el aceite y el combustible deben estar libres de impurezas y el aire que aspira el motor para que se produzca la combustión también debe estar depurado de partículas no deseadas. La contaminación de cualquiera de estos elementos filtrantes por partículas aumenta el riesgo de provocar obstrucciones y empeorar el desempeño del vehículo.
Luces y faros: Verifica todas las luces exteriores del vehículo, incluidos los faros, las luces traseras, las luces de freno y las señales de giro. Reemplaza las bombillas quemadas si es necesario para garantizar una visibilidad y seguridad adecuadas durante el viaje.
Neumáticos: Verifica la presión de los neumáticos, incluyendo la rueda de auxilio. Asegúrate de que estén inflados correctamente y con la profundidad de surco adecuada. Verifica también si no hay cortes o desgastes anormales en los neumáticos.
Sistema de suspensión: Verifica el estado de los amortiguadores, resortes y barras estabilizadoras. Asegúrate de que no haya fugas ni daños visibles. Una suspensión en buen estado garantiza el confort y la estabilidad del vehículo.
Sistema de carga y arranque: Comprueba la carga de la batería y la integridad de los terminales. Asegúrate de que la batería esté en buen estado para evitar problemas de arranque durante el viaje, además de inspeccionar el motor de arranque, alternador y todo el sistema eléctrico del vehículo.
Sistema de frenos: Comprueba el estado de pastillas, discos y líquido de frenos. Asegúrate de que no haya fugas y que el sistema de frenos esté funcionando correctamente.
Estos son solo algunos de los elementos que se deben revisar durante una inspección vehicular para un viaje y, seguramente, tu experiencia y el historial de mantenimiento realizado al vehículo tendrán otras informaciones importantes para que puedas realizar un trabajo de calidad 100% seguro para el vehículo.
Eso sí, no arriesgues la buena reputación de tu empresa y de sus servicios con recambios de dudosa calidad o sin la garantía de primeras marcas.
Cuando se trata de componentes como retenes, juntas y sistemas integrados de sellado, puedes contar con SABÓ.
Seguridad y calidad para ti, tu empresa y tu cliente.


