Motor con fugas, fallando o perdiendo potencia. Mmm, estos son indicios de problemas en la junta, ¿correcto? No siempre. Aunque sean síntomas característicos de una junta de cabezal dañada, existen otros componentes que pueden presentar estos mismos defectos en el vehículo. Así, siempre es recomendable evaluar cuidadosamente antes de condenar a la junta.
Cuando recibimos el vehículo de un cliente y manifiesta fallas en el motor, algunos mecánicos las atribuyen rápidamente a problemas con la junta de cabezal. Sin embargo, muchos defectos inicialmente atribuidos a una falla o integridad de las juntas de sellado del motor pueden tener sus causas reales en varios otros componentes y no es raro que sean piezas que no tienen nada que ver con el sellado.
Todo buen profesional sabe que la junta del cabezal, como es más conocida en los talleres mecánicos, puede presentar muchos defectos si no fuera armada de forma adecuada, con procedimientos y herramientas correctas. Y así, los defectos vuelven aparecer poco tiempo después de la reparación.
La junta del cabezal del motor es parte de un conjunto de componentes que buscan mantener la estanqueidad entre el cabezal y el bloque del motor, asegurando el mantenimiento de las condiciones de presión, sellado y buen funcionamiento de todo el sistema. Así, varios sistemas trabajan juntos y en condiciones críticas de temperatura y presión, con gases y fluidos diversos, que no pueden entrar en contacto entre sí, ni permitir que sean contaminados por elementos externos.
Además de mantener el sellado correcto entre piezas metálicas, la junta del cabezal tiene otra función que puede ser comparada al fusible en sistemas alimentados por electricidad. El fusible quema (fue programado para esta función) cuando existe una sobrecarga que puede perjudicar al dispositivo o sistema en el que actúa.
Esta función en los motores a combustión es ejecutada por la junta del cabezal, ya que es el primer componente que se daña y falla en situaciones en las que el motor pueda sufrir daños más serios, como pérdida de capacidad de lubricación, aumento crítico de la temperatura o falla en el sistema de enfriamiento.
Cuando estas situaciones ocurren, la junta del cabezal “quema”, que es como popularmente el profesional mecánico se refiere a este problema, lo que significa que la integridad del elemento de sellado está comprometida y existe pérdida de material y espacio entre el bloque y el cabezal por donde puede ocurrir una fuga de fluidos y pérdida de la presión, con fallas en el motor, pérdida de potencia y fugas.
Existen muchos otros defectos que pueden ser atribuidos al mal funcionamiento del motor y es importante estar atento y realizar un buen diagnóstico además de estar siempre actualizado. Vamos a ver algunas razones que pueden llevar a la “quema” de la junta del cabezal:
Pérdida de compresión: este defecto puede aparecer entre las cámaras de combustión o entre una cámara de combustión y el sistema de refrigeración del motor. Estas fugas normalmente causan daños considerables y pueden destruir el sellado. Dependiendo del uso del vehículo, esto puede acontecer repentinamente o después de un cierto tiempo de funcionamiento del motor. El motor comienza a perder rendimiento, aumentar el consumo de aceite lubricante y subir repentinamente la temperatura de funcionamiento.
La holgura en las válvulas de admisión y escape y la holgura entre el pistón y la camisa del cilindro a través de los anillos son los problemas más comunes para la pérdida de compresión, además de posibles rasguños en el cabezal, deformación de piezas, fallas en la junta del cabezal y otros problemas más complejos.
Fuga de líquido del sistema de enfriamiento: el motor precisa un rango de temperatura para un funcionamiento correcto, ni demasiado frío, ni demasiado caliente. Aunque todo el conjunto de enfriamiento del motor sea sellado y estanque, existe la necesidad de un mantenimiento periódico en el sistema, con revisión de mangueras, radiador, bomba de agua, reservorios y demás ítems.
Cuando hay pérdida del líquido, el nivel, el volumen y la concentración de la mezcla de agua y aditivo quedan bajos [CORRIGIR NO ORIGINAL], reduciendo la capacidad de cambio térmico y permitiendo el surgimiento de fallas, aumento de la temperatura y presión en el motor.
Existe incluso el riesgo de que la fuga no sea hacia el medio externo y sí para dentro del motor, pudiendo contaminar el aceite lubricante o el combustible. Este aumento de la temperatura genera daños en la junta del cabezal y, en general, están asociados al sobrecalentamiento del motor como un todo, principalmente por falla en componentes como la bomba de agua, válvula termostática o electroventilador del radiador.
Fuga de aceite: el aceite lubricante también puede perder hacia el medio externo, dejando marcas impregnadas en las paredes externas del motor y los tradicionales charcos o manchas en el piso. Además de las juntas de sellado dañadas, estas fugas pueden ser causadas por rayones en las carcasas o falta de torque adecuado entre los componentes móviles.
Todos estos casos deben ser investigados cuidadosamente por el profesional en mecánica automotriz. Una reparación basada en un diagnóstico equivocado provocará el regreso del problema, además de dañar las nuevas juntas de sellado después del armado.


