Conoce tres accesorios para automóviles inventados por mujeres

Conoce tres accesorios para automóviles inventados por mujeres

Cambiar de dirección, limpiar el parabrisas en días de lluvia y mirar si hay autos detrás o al costado son actividades cotidianas para cualquier conductor. Pero esto solo es posible gracias a la creatividad y percepción de mujeres que identificaron esas necesidades. ¡Echa un vistazo! 

El automóvil con motor de combustión interna fue inventado por Karl Benz en 1885 y patentado el 29 de enero de 1886. Esto significa que el Benz Patent-Motorwagen, considerado el primer automóvil tal como lo conocemos hoy, está a pocos meses de cumplir 140 años de existencia. 

Algunos componentes presentes en los vehículos actuales surgieron casi al mismo tiempo que el propio automóvil, y en general surgieron de la percepción de la necesidad de las personas que usaban este nuevo medio de transporte. 

Junto con el automóvil surgieron otras invenciones, y tres de los accesorios más básicos y comunes en los vehículos actuales ya superan el siglo de existencia. Hoy resulta casi imposible conducir sin ellos: el limpiaparabrisas, las luces de giro y de freno y el espejo retrovisor. 

Y todos tienen algo en común: fueron mujeres conductoras quienes primero los imaginaron y desarrollaron.

Limpiaparabrisas: en 1903, la estadounidense Mary Anderson notó la necesidad de un sistema para limpiar el parabrisas durante un viaje a Nueva York. Observó que los conductores tenían que conducir con las ventanillas abiertas y la cabeza fuera del coche para ver la carretera, ya que el parabrisas siempre estaba mojado. 

Mary diseñó un sistema compuesto por una palanca conectada a una lámina de goma, con un brazo que se podía accionar desde el interior del vehículo. Su invento funcionó y Mary patentó la invención que, con mejoras y evoluciones, seguimos usando hasta hoy. 

Luces de giro y freno: en 1914, la actriz canadiense Florence Lawrence creó un brazo señalizador automático que utilizaba para indicar cuándo deseaba cambiar de carril, dando origen a lo que hoy conocemos popularmente como “intermitente”, aunque muchos conductores no lo utilizan… creo que no saben que sirve para señalar un cambio de carril o de dirección.

Años más tarde, la misma Florence percibió la necesidad de otro sistema que indicara al conductor que venía detrás cuando su automóvil estaba frenando. La solución: una luz que se encendía al presionar el pedal del freno. Así surgió la luz de freno. 

Espejo retrovisor: aunque la patente pertenece a un hombre, las mujeres tuvieron un papel clave en el uso de espejos como accesorio automotriz. El primer registro de su uso con este fin data de 1897, cuando la francesa Davy de Cussé usó un espejo para ver qué autos venían detrás.

El espejo retrovisor fue mencionado en 1909 en “La Mujer y el Automóvil: un manual amigable para todas las mujeres que conducen o desean conducir”, un libro de Dorothy Levitt, en el que la autora aconseja a las mujeres llevar espejos de mano para poder ver los vehículos que vienen detrás.

Existen registros que indican que en 1906 el francés Alfred Faucher instaló un espejo en la parte delantera del vehículo con el mismo fin, y que el piloto estadounidense Ray Harroun adaptó un espejo de bolsillo para observar a los rivales que venían detrás de él durante la primera edición de la carrera de 500 Millas de Indianápolis, en 1911. 

Sin embargo, el espejo retrovisor para automóviles tal y como lo conocemos hoy en día fue patentado oficialmente por Elmer Berger en 1921, cuando lo integró a la carrocería del automóvil y comenzó a fabricarlo de forma comercial.

Ahora que ya conoces el origen de estos tres centenarios, no lo olvides:

  • Si llueve, ten cuidado en la carretera y enciende el limpiaparabrisas para tener buena visibilidad.
  • Si vas a cambiar de dirección, pon el intermitente.
  • Reduce la velocidad y mantén distancia cuando veas encendidas las luces de freno del vehículo de adelante.
  • Utiliza el espejo retrovisor para asegurarte de que no haya otro coche cerca antes de realizar cualquier maniobra.

Las ilustres Mary Anderson (1), Florence Lawrence (2), Davy de Cussé y Dorothy Levitt (3) te lo agradecen.

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