Abróchate el cinturón: ¡se acabaron los pedales!

Abróchate el cinturón: ¡se acabaron los pedales!

Primero fue el pedal del embrague, que desapareció con la introducción del cambio automático. Recientemente surgió el e-pedal, en el que el acelerador y el freno se combinan en un solo pedal. Ahora le toca desaparecer al acelerador, sustituido por controles en el volante. Acompaña la noticia.

Cuando Henry Ford presentó el Modelo T en 1926, aunque había tres pedales en el suelo debajo del volante, el acelerador estaba en la columna de dirección.

El pedal derecho, donde hoy se encuentra normalmente el acelerador, era el del freno; el central (el freno actual) servía para engranar la marcha atrás; y el pedal izquierdo (donde se acciona el embrague en los vehículos manuales) era el cambio automático, que, dependiendo del accionamiento, engranaba la primera, el punto muerto o la segunda marcha.

 

Henry Ford ya preveía que el futuro sería de coches con cambio automático, sin pedal de embrague. Entonces, ¿pedal de embrague? No era necesario. ¿Palanca de cambios? Tampoco. Solo había que pisar el pedal izquierdo para cambiar de marcha (solo 1ª y 2ª). 

Con el paso del tiempo y las nuevas tecnologías, posibles en gran parte gracias a la electrónica, los sistemas de accionamiento convencionales fueron desapareciendo gradualmente.

Primero fue el pedal de embrague, un invento desarrollado por José Braz Araripe y Fernando Lehly Lemos, dos ingenieros brasileños que vendieron el prototipo y el proyecto a General Motors, que introdujo la tecnología en el modelo Oldsmobile de 1940.

 

Luego vino la tecnología del e-pedal (tecnología utilizada por Nissan Leaf) o del one-pedal-drive (utilizada por Volvo, Tesla y Ford, por ejemplo) que, aunque no eliminan totalmente el pedal del freno, lo hacen casi prescindible.

El sistema regenerativo de algunos coches eléctricos e híbridos permite utilizar el pedal del acelerador para frenar. Basta con levantar el pie del acelerador para que se active el freno.

En algunos, el sistema “one-pedal-drive” permite al conductor utilizar casi exclusivamente el pedal del acelerador. El del freno, solo en caso de emergencia.

Ahora, el Grupo Stellantis, propietario de las marcas Fiat, Jeep, Peugeot, Citroën y Ram, está desarrollando un nuevo prototipo de volante que ya incorpora las funciones de acelerador y freno en sus comandos.

La mecánica propuesta por Stellantis es bastante sencilla y directa: para acelerar, el conductor empuja el volante hacia el panel; para frenar, lo tira hacia atrás.

Con esta funcionalidad, la dirección, el control de velocidad y el frenado quedan al alcance de la mano, muy similar a la ergonomía que ofrece la palanca de control utilizada en los aviones.

La tecnología utilizada es la steer-by-wire, que crea una conexión virtual entre el volante y las ruedas, eliminando la necesidad de la columna de dirección tradicional. Esta tecnología es perfecta para coches autónomos y para la nueva función de aceleración y frenado a través del volante.

Otros fabricantes de automóviles también están explorando conceptos similares. Tesla, por ejemplo, ya ha instalado un volante similar en la camioneta Cybertruck, diseñado para poder retraerse fácilmente en futuros coches autónomos.

Toyota ha presentado el NEO Steer, un sistema que funciona como una palanca para acelerar y frenar el coche, similar a las palancas de cambio que existen en algunos volantes (también llamadas Paddle Shift), y Mazda también tiene un proyecto similar.

Esta tecnología ofrece una gran ventaja para los conductores con discapacidad física. La accesibilidad que permite este volante de alta tecnología facilita y hace más cómoda la conducción a conductores con discapacidad, sin necesidad de accionar los tradicionales pedales de freno y acelerador.

A medida que más fabricantes de automóviles exploren estos conceptos, nos iremos acercando a un futuro en el que la conducción será más segura, eficiente y accesible para todos.

Si los días del embrague están contados con la popularización de los vehículos eléctricos y el cambio automático, el fin del acelerador y el freno tradicionales puede estar más cerca de lo que pensamos, trayendo consigo una nueva era de vehículos autónomos y accesibles.

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