Las mangueras automotrices están, en su gran mayoría, compuestas básicamente de goma. La construcción y complejidad de estos componentes varía de acuerdo con las características de cada aplicación.
Las mangueras son componentes para el transporte de líquidos y gases. Están entre las piezas responsables de la conducción de los fluidos, como en el sistema de enfriamiento, donde ayuda a controlar la temperatura del motor del automóvil o en sistemas de admisión de aire, conduciendo el aire entre los sistemas de filtrado y combustión o incluso en el transporte de combustible del tanque al sistema de inyección.
Las mangueras automotrices están, en su gran mayoría, compuestas básicamente de goma. La construcción y complejidad de estos componentes varía de acuerdo con las características de cada aplicación.
Generalmente encontramos este tipo de manguera en las conexiones entre filtro de aire y el recolector de admisión del motor de los vehículos ligeros y pesados con sistema de alimentación inyectado y carburado.
Por tener su fabricación por proceso de inyección, las formas y los contornos pueden ser los más variados, proporcionando un perfeccionamiento en la estética y en el acabado del compartimiento del motor.
Este tipo de manguera es utilizado en los vehículos más avanzados del mundo.
Son mangueras que presentan construcciones diferentes de las mangueras comunes, pues son enfajadas y reciben varias camadas de refuerzo en tejido o tejido engomado. Pueden recibir también espirales o aros en acero inoxidable o galvanizado, dependiendo de la aplicación.
Resisten a presiones y depresiones elevadas y, por esto, podemos encontrarlas en recolectores de admisión de aire, en las conexiones Turbo/Intercooler y en las mangueras de agua.
Se trata de un producto fabricado artesanalmente debido a sus formas físicas y a las rigurosas especificaciones determinadas por las ensambladoras. Pueden ser encontradas en goma de Neoprene, de Nitrilo, Silicona y EPDM.
Por tratarse de un componente de goma e, independientemente del tempo de uso, cualquier señal de resecamiento o rajadura es considerado un buen motivo para la sustitución. Porque si se rompe una manguera, el vehículo podrá quedar inoperante o causar otras averías.
Una falla en la fijación o una ruptura en la manguera del filtro de aire puede favorecer la entrada de contaminantes presentes en la atmósfera, dañando los componentes internos del motor.
Una forma simple de evaluar el estado de conservación de las mangueras es a través de la inspección visual de las extremidades. Esta región es donde sucede la fijación de las mangueras a los demás componentes y debe estar libre de indicios de resecamiento y arañazos. Otro aspecto fundamental para ser observado es la condición de apretado de las abrazaderas, que no pueden estar ni muy apretadas ni sueltas.
La fijación incorrecta de las mangueras o de otros componentes puede causar fricción indeseada en la manguera ocasionando un desgaste prematuro y causar consecuentemente un vaciamiento o la entrada de contaminantes.
Es importante resaltar que la ruptura de la manguera del filtro de aire no es acusada en el panel de instrumentos ni perceptible a través de variaciones en el funcionamiento del motor. De esta forma una manguera de filtro de aire dañada será percibida solamente por medio de una revisión o inspección. La no detección de la falla podrá ocasionar daños significativos en el motor debido a la entrada de contaminantes, pero esto no sucede instantáneamente.
Nuestra recomendación es seguir las orientaciones de los fabricantes para la realización de los mantenimientos preventivos.
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