El deterioro hace que la goma se pulverice y adhiera al asta del amortiguador que, sin protección, comienza a recibir agua, barro y cualquier tipo de suciedad tornándose abrasivos. Conforme el asta se mueve, los residuos actúan como una lija en su superficie, dañando al sellador de aceite y causando vaciamientos que dañan al amortiguador.
La sustitución del kit de reparación recupera las condiciones originales de protección a los resortes y amortiguadores, prolongando la vida útil de los componentes y de todo el sistema de suspensión.
La primera providencia es balancear el vehículo, presionando sobre la región de los amortiguadores y observar cómo reacciona.
Observa si hay ruidos de fricción u oscilación excesiva del chasis. No puede haber ruido de fricción entre componentes de metal, ni en los rodamientos.
Evalúa bujes, campanas y batientes en cuanto a: rasguños, roturas, material desgastado o deteriorado.
Observa también:
Si los neumáticos presentan desgaste acentuado.
Si hay vaciamiento en el amortiguador.
Si los resortes están intactos y sin marcas o deformación.